He leído y escuchado un montón de veces, que después de una cesárea es muy complicado iniciar la lactancia materna y sobretodo prolongarla en el tiempo. En mi caso, ha sido completamente falsa esta afirmación. Os cuento mi experiencia.
Nada más traer a mi bebé a la habitación, seis
horas después de la cesárea por haber tenido que estar en la incubadora, me la
pusieron encima para darle calor. A los pocos minutos me la puse al pecho para
comenzar con la lactancia materna. Ya sabía que la subida de la leche no
llegaría hasta pasadas unas horas o incluso días. Que primero el bebé tiene que
tomar el calostro y así también empezar a estimular el pecho para dicha subida.
La postura recomendada e ideal es ombligo con ombligo,
pero yo tenía que estar completamente tumbada después de la cesárea por la anestesia. Además, mi barriga no podía recibir ningún golpe o roce por la reciente y gran cicatriz, y tampoco pude girarme hasta pasados varios días porque me tiraba la cicatriz. Así que, pusimos
una almohada a mi lado y a mi bebé encima para que mamara de lado. Así lo hice durante varios días. Nada iba a
impedir que yo pudiese alimentar a mi bebé. Si una está convencida siempre hay
soluciones para todo.
Tengo que decir que los comienzos no son
ideales. A la incomodidad de la postura por la cicatriz y la inexperiencia por
parte de las dos, se unieron las temidas heridas o grietas en el pezón. Siendo
sincera, duelen. Tenía los pezones super sensibles y además con heridas. Con el
paso de los días y la ayuda de la crema de Medela llamada Purelan, el problema
se solucionó. Solo hay que tener paciencia y pensar que suele ser algo pasajero.
En cuanto a la subida de la leche tengo que
decir que ni me enteré. Fue mi madre quien me dijo que tenía los pechos muy
hinchados. Eso sí, fue decírmelo y a las pocas horas notar una tirantez y un
calor bastante molesto en los pechos. La subida llegó muy pronto, al segundo
día, y eso que dicen que con la cesárea suele tardar más.
Pasaron las horas y el dolor no disminuía.
Preguntamos a uno de los médicos de nido y esto fue lo que nos explicó:
Con la subida de la leche, el pecho obviamente se llena
de leche pero también puede hacerlo de sangre. Es decir, se inflama. Puede ocurrir que
el bebé saque bien la leche pero sigamos notando los pechos muy duros por culpa de la sangre
acumulada. Con los días (un par a lo mucho) la sangre se retira y
solo queda la leche.
Para comprobar cuál
era la causa, nos facilitó un sacaleches eléctrico. Me lo puse en el pecho en
el que había mamado la niña hacía solo unos minutos. Pues ni con la toma que
ella hizo, ni con la extracción eléctrica hubo ningún tipo de cambio. El pecho
seguía duro como una piedra. Así nos quedó claro, que la molestia se debía a la
inflamación. Para solucionarlo, me dijo que tomara un ibuprofeno. Y oye, fue
mano de santo.
Si con el calostro ya
mi bebé se portó de forma fantástica, imaginaos con la subida. Quitando el problema puntual de las heridas del principio, todo ha ido
fenomenal. Naiara ha pasado 6 meses de lactancia materna exclusiva y obviamente a demanda. Ahora, con casi 8 meses, sigue tomando pecho como primer alimento y AC (alimentación complementaria). De ésta, ya os contaré un poquito en este post.
Por último, os quiero
recomendar la web e-lactancia.org. Con ella podemos consultar
la compatibilidad de la lactancia con más de 16.000 términos. Así no tendremos
dudas de si x medicamento es compatible con la lactancia materna.







